La Esclava

Publicado el 2 julio, 2013 en Relatos individuales

Me desperté como un día normal, iba a ser un día más de mi agotadora y aburrida rutina, pero ese 27 de julio, resultó ser el peor día de mi vida.
Yo vivo en el barrio de Paternal, en una casita no muy grande pero no muy chica, pintada de color blanco y con unos pares de flores. No tengo hijos ni hermanos, mis padres viven en Wilde, lejos de mi casa.
Al levantarme con mi despertador de celular mire al ventilador de techo que giraba y giraba sin pensar absolutamente nada, estuve así unos minutos, pero luego me tuve que despertar. Desayuné y después de una ducha ya estaba lista para irme a trabajar. Era repositora en el Carrefour, no un buen trabajo, pero ponía el pan en la mesa.
Aun lo recuerdo, estaba tensa porque estaba llegando tarde, doblé por “Navarro” , y esa fue mi última calle.
Saqué mi celular para revisar el horario y cuando lo guardé vi que dos sujetos se aproximaban en frente mio, pero solamente pensé en cruzar de cuadra. Traté de cruzar y otros dos hombres se acercaban de la cuadra de en frente, traté de retroceder y había otros dos hombres acercándose por atrás, me tenían rodeada, lo último que dije fue “Oh Dios Mio”.

Me desperté porque habían pasado bruscamente una loma de burro. Estaba super agitada, estaba en un micro, mire por la ventana, y era un desierto enorme.
Traté de gritar pero no salía nada más que unos ruidos ya que me habían amordazado.
Al lado mio tenía una mujer, una chica mejor dicho, a juzgar por su aspecto diría que tenía unos 14 años, la chica estaba llorando, tenía los ojos más verdes que jamás había visto.
En el micro aproximadamente había unas 24 chicas, cada una atada a su asiento con la boca tapada, la mayoría estaban inconscientes. No llegaba a ver al conductor.
La noche anterior había visto en la tele secuestros de redes de trata de personas, a las chicas les decían que tenían un trabajo para ellas pero las engañaban. Yo no sabía si creer si esa era una red de trata, aún no lo sabía.
No se si me habré dormido o desmayado pero recuerdo que me desperté, seguíamos en el micro pero ya había oscurecido. Estaba todo oscuro pero vi una luz roja de neón muy a lo lejos, tenía una vista excepcional, siempre la tuve.

Llegamos a una especie de galpón, casucha, pero con un cartel neón rojo en la puerta que decía “Rosas blancas” , pero el cartel estaba en rojo.. eso me confundía.
El micro paro bruscamente y el conductor se levantó con, creería, una 9 mm. . Había 3 hombres, pero uno parecía ser el líder. Nos apuntaban en la espalda y nos hacían caminar. Cuando bajamos todas del bus, este se fue. El galpón quedaba en el medio de la nada. Pero apenas bajamos pude ver por unos segundos y después nos taparon los ojos y sentí un golpe contundente en la sien.
Recuperé la consciencia y estábamos en un salón cerrado, anti higiénico. Estábamos todas sentadas en el piso y en frente nuestro había un hombre. Un hombre no muy atlético, con bastante grasa, se estaba quedando calvo, rondaría los 50 años. El hombre desconocido tenía un aspecto desagradable con un jean roto y una camiseta blanca sucia.
El hombre empezó a hablar:
-Mi nombre es Jean, ustedes son mías. No se quejarán, no dirán Ni Una-Sola-Palabra, se donde viven sus familias y los torturaré o mataré. Me da lo mismo.
En ese momento vi a las chicas al rededor mio, todas con cara de preocupación y espanto. Yo pensé en mis padres.. nunca tuve buena relación con ellos. No los visitaba hace años así que “Jean” no podría saber donde ellos vivían. No creo que Jean sea su verdadero nombre, simplemente nos quiere ocultar su nombre. Tampoco se donde estaremos, pero por el tiempo, a unas 6 horas de Paternal.
Jean siguió con su relato, pero antes apuntó a la chica de 14 años
-¿Cómo te llamas?-
-Paula-
-Ahora te llamas Jenelle-
Vi la mirada de esa niña, esos ojos verdes eran tan hermosos, pero tenían un horror increíble, supuse que era el mayor horror que había experimentado. Era el peor horror para todas
-¿Cómo te llamas?.- (señalándome a mi)
- Sara-
- Pues ahora te llamas XXabel
- No, yo me llamo Sara
- Sara ya no existe más!.
A pesar de todo el pánico que había sentido, ese momento fue el peor, sabiendo que me estaban sacando mi vida.
“Les puso nombre” a todas las chicas, eramos 24, la mayoría eramos de 20 a 30 años. Pero había 3 chicas muy menores, la más chica era Paula, o mejor dicho, Jenelle.
Entraron muchos hombres con fusiles, nos apuntaron nuevamente en la espalda y nos escoltaron, cada una a una habitación “propia”.
Ese galpón era mucho más grande de lo que parecía, era inmenso.
Primero nos llevaron a un pasillo, un pasillo extensamente extenso, había unas 50 puertas de ambos lados. Llegaba a escuchar alaridos de dolor. Conté las puertas, mi habitación era la número 23.

Entré a la habitación con el hombre que me escoltaba. La habitación, esa habitación que fue mi comañía en tanto tiempo, era pequeña. Estaba pintada de blanco pero no la habían repintado en unos 50 años, tenía una ventanita en la parte más arriba de la pared, estaba tan sucia que si se limpiaba igual no se iba a ver. Era la única iluminación que había. En la parte izquierda había una cama de 1 plaza muy vieja, estaba hecha con caños y arriba un colchón viejo y unas sábanas sucias.
Él hombre me agarró el brazo y me lo ató a la cabecera de la cama, me dijo:
- No intentes nada, ya estás muerta de todos modos.
Me quitó la ropa y quedé en bombacha y corpiño, tendida sobre esa cama.
En el instante en el que el hombre se fue por esa puerta me puse a llorar como nunca antes. Tenía hambre, sed, frío y estaba muy preocupada por lo que iba a venir a continuación.
Estaba tiesa y asustada, pero se escucharon ruidos en el salón principal, eran ruidos de hombres adultos hablando y tosiendo como fumadores. Al minuto, la puerta de mi habitación se abrió, me arrimé contra lo más alejado de ese hombre. Yo temblaba.
Esa noche no lloré, y no volví a llorar. Ya no era una persona, sino un juguete sexual de esos hombres, solo eso era. En ese momento dormir era lo más imposible.

Como a las 5 de la mañana, o al menos creo que era esa hora, me levantaron y me llevaron al salón en el que me habían llevado al principio.
No estaba solo yo, estaban todas las chicas, no solo las del bus, muchas más. A una simple vista conté 114.
Esa ves no había nadie, estábamos solo nosotras, ese salón era muy poco iluminado, no se llegaba a ver casi nada, pero se veía una ventana cerrada con cortinas azules. Todo el salón tenía un tono azul oscuro.
Una chica al lado mio estaba hablando con otra, le contaba que ella era de Bahía Blanca, tenía 3 hijos y era madre soltera, esa mujer lloraba demasiado.

Nos devolvieron a nuestros cuartos y nos tiraron un bowl de una especie de guiso. Nunca fui fanática del guiso, pero esto no era exactamente un restaurante.
Ese día me encontré con 3 hombres más. Oscuros, grotescos.. seguramente tenían familia.
Ya no estaba ubicada en tiempo-espacio, pudo ser 6 horas o 2 semanas que nos volvieron a juntar a todas las chicas, querían tratar de hacer una especie de “recreo”.
Esa ves hablé con la niña. Cuando me arrojaron al suelo, caí y al lado estaba esa niña de ojos verdes cuyo nombre no recordaba, ya ni recordaba el mio.
-Hola.. – Le dije como un intento de comunicación. La niña se veía tan maltrecha, lo que en un momento fue amor en sus ojos, ya se había desvanecido por completo.
Traté de que abriera confianza conmigo, pero fue demasiado difícil, aunque después de mucha charla sobre mi, me empezó a contar..
- Yo vivo en Morón, mi vida siempre fue de lo más común. Mis padres están casados, no muy felizmente, pero siguen juntos. Tengo 1 hermanita y 1 hermanito.No tengo tantos amigos pero algunos tengo. Ese día iba a volver a mi casa y ya tenía planeado el libro que iba a leer..-
En ese momento entraron los hombres y nos mandaron de nuevo a las habitaciones.

Los días pasaban, hombres tras hombres asquerosos venían sin descanso. Pero me llamó la atención un día en el que vino un chico.. no tan asqueroso. Ese chico estaba rondando los 20 años, tenía el pelo marrón rubioso, ojos verdes y una piel perfecta, el chico estaba nervioso, se lo notaba inquieto, no sabía que hacer, diría que era virgen.
Claramente me usó, como todos los demás hombres, pero me quedó un cariño especial con ese joven, tenía rasgos similares a una especie de novio que tenía allá en Paternal.

Esa noche estaba sola por suerte, pensaba y pensaba. El aspecto de ese joven me hacía acordar a mi vida,mi anterior vida. ¿Qué habrá pasado? ¿Estaré en todas las noticias? ¿Alguien habrá notado mi desaparición?

Pasaban las semanas, venían hombres, muchos hombres. Y una ves por semana venía ese joven especial. Me gustaba que venga ese chico.. no era como los otros.
Me inventaba en mi mente que ese chico estaba estudiando medicina, no tenía pareja pero cuidaba a sus hermanitos. Era una hermosa persona, aunque lo que no cuadraba era porqué iba a un burdel ilegal.

Finalmente nos reunieron a todas las chicas de nuevo. Pero noté horrorizada que había unas 30 chicas menos. La pequeña de ojos verdes no estaba. En ese momento mis ojos se me entristecieron, una pequeña tan inocente, tan desentendida de la vida, tuvo que crecer 20 años de un día para otro. Sólo Dios y el Diablo sabían donde estaba, en este caso el diablo era ese hombre llamado “Jean”. Pero en si, todas sabíamos cual había sido el destino de esas pobres chicas.
Había un grupo de chicas que estaban como en ronda, y me acerqué a ver de que hablaban. Una chica pelirroja con corte carré estaba hablando, hablaba de un escape.
Yo me quedé a ver de que hablaba pero la mayoría de las chicas se fueron del miedo. En la ronda solo estaban 3 chicas y yo.
Nos quedamos hablando hasta que nos regresaron a nuestras habitaciones. Quedamos en que ese día cuando el Sol caiga cada una de nosotras iba a llamar a uno de los “guardias” y los íbamos a engañar para que nos suelten y de ahí salir corriendo a la oficina de “Jean” , ahí había una puerta y nos iríamos corriendo.
La pelirroja corte carré se llamaba Julieta B., estaba en el burdel desde hacía 5 años. Había visto pasar más de 600 vidas por ahí. Ella quería escapar para escribir un libro sobre el lugar y llevarlo ante la justicia. Liberaría a todas las chicas y metería preso a “Jean” y todos sus secuaces. Después iba a crear una fundación para rescatar a mujeres de la trata de personas.

Estuve en mi habitación esperando a que oscurezca. Pero antes de que pudiese llamar al “guardia” escuché unos ruidos. Escuché un grito de una mujer que identifiqué como una de las 4 chicas que íbamos a escapar, pero no era Julieta B.. Después escuché 2 disparos.

A la hora, mas o menos, nos vinieron a buscar los guardias, esta vez más bruscamente que las anteriores. Nos llevaron al mismo salón de siempre pero esta ves estaba “Jean” también.
Se empezó a reír y dijo:
-Gracias a una de ustedes logramos atrapar a dos mujerzuelas que se estaban por escapar Jajaja!. No quiero que nada más de esto vuelva a pasar…… .
Terminó y se fue, en ese momento entendí todo, una de nosotras 4 nos había delatado y mando a la muerte a Julieta B. y a la otra. Sentí tanta vergüenza y asco, sobre todo porque esa chica estaba sentada ahi con nosotras.
Esa chica vino corriendo hacia mi
- Me dijeron que me iban a liberar si decía algo, perdóname.
A esa mujer no le hablé más, aunque tampoco podía enojarme tanto ya que solo trataba de sobrevivir. En todas las reuniones que hubo desde ese momento, esa mujer seguía ahí, se ve que nunca la habían liberado. Y ya no hablé con ninguna otra mujer.

Ese día, cuando me regresaron a la habitación pensé en la muerte de esa inocente mujer, y de la pelirroja Julieta B., igualmente inocente y también la mejor persona que había conocido. Después pensé en como esa mujer las había delatado, y también si le habrá hablado a “Jean”de mi, pero eso era imposible… ¿No?.
Jean entro a mi habitación furioso y caliente. Ahí supe que esa mujer delatora le había hablado de mi también…. bastarda.
Esa noche Jean me violó. Fue más horrible que lo que habían sido todos esos hombres juntos.

La siguiente semana esperaba con ansias el retorno de ese joven que mantenía mi esperanza encendida. Pero nunca más regresó. ¿Qué habría pasado? Tal vez se fue de viaje.. o simplemente se fue.
El siguiente mes, o mas o menos un mes, fue el peor. Ya había estado hace 2 meses en aquel nefasto lugar. Mientras notaba que no me bajaba el período también notaba el creciente aumento de mi vientre.
Jean también había notado que estaba embarazada, pero me trataba igual que antes o hasta peor. Desde esa terrible noche, Jean pasaba por mi habitación muy seguido.

Mi bebé era de ese apuesto joven que solía venir, eso me decía a mi misma todos los días. Aunque profundo en mi corazón sabía que podía ser de unos 300 hombres, incluyendo a Jean.

Pasaron muchos meses, mi panza estaba enorme, vi venir a unas 50 chicas y también vi irse a muchas. No era la única embarazada.
Ya no sabía que iba a ser de mi futuro, claramente mi modelo era Julieta, quería ser como ella, pero tampoco quería acabar como ella.
Aun embarazada seguían viniendo unos 20 hombres por día, hasta venían más que antes.

Habían pasado 7 meses, o 10? era imposible de saber. Mi único medidor de tiempo era esa ventanita que tenía en el cuarto que se aclaraba y se oscurecía.
Después del asesinato de Julieta B. y su compañera empecé a hacer marquitas en la pared contando los días. Tenía 383 marquitas.

Una noche sentí unos retorcijos tremendos en mi estómago, temía que el momento había llegado. Pegué un grito del dolor y entraron 3 guardias. Me abrieron las piernas y me gritaban, Dale puta!.
Fue un momento espantoso, pero vi a mi bebé salir. Era una nena, era preciosa, su nombre era claramente Julieta.
En ese momento entro Jean y se la llevó. Aunque a la hora me la trajo
-Toma tu asqueroso bebé
Y la arrojó al suelo. No estaba atada asi que corrí a agarrarla. Por suerte estaba bien, era la bebé más hermosa del mundo
-Oh mi dulce Julieta, tendrás un futuro brillante.

En las reuniones de chicas yo siempre estaba en una esquina con mi bebé. Pero escuchaba rumores de que una recién llegada se había comunicado con la policía y ellos venían en camino.

Esa noche vino Jean. Y al irse noté que había dejado la puerta sin llave. Desde que tuve a la bebé ya no me ataron más a la cama.
Agarré a Julieta en brazos y me puse a pensar como íbamos a hacer.. ¿Qué iba a ser de nuestra vida? Sentía un gran pánico al pensar que Julieta podría terminar como yo.
En ese momento no pensé. Recordé el plan de Julieta B. y salí corriendo.
Cerré la puerta de mi habitación y estaba en el gran pasillo. Estaba muerta de miedo pero lo que me mantenía encendida era la esperanza de salir. Esa chispa alimentaba todo mi ser, lo iba a lograr.
No sabía donde se encontraba la oficina de Jean pero no tarde en encontrarla, por suerte no me tope con guardias en mi trayecto, pero cuando estaba por entrar a la oficina escuché un grito
-Hey! ¿Qué haces?
Era Jean.
Entre a su oficina de todos modos y al entrar cerré la puerta. Vi en su oficina una ventana clara que daba a un desierto y una puerta. Era la única luz que había visto en mucho tiempo lo que hiso que me mareara. Abrí la puerta y al mismo tiempo Jean abrió la puerta de su oficina. Entró con una escopeta.Yo estaba tan cegada por la luz y tan horrorizada por Jean que me quedé inmóvil.
-Ni un paso más o te volaré los sesos.
Mientras reconocí a lo lejos en el desierto una patrulla acercándose.
-Un movimiento en falso y disparo.
La patrulla estaba cada ves más cerca. Divisé un arbusto mullido a unos dos metros de de mi. Entraron muchos guardias de Jean y estaban apuntándome.
Con mi último movimiento arrojé a mi bebé al arbusto y caí tumbada al suelo.
La vista se borroneaba pero vi a la patrulla acercarse lo suficiente para salvar a mi bebé y a todos. Y al final estuve orgullosa de haber resultado ser como Julieta B. .

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1 respuesta a La Esclava

  1. Beth Sol a dicho en 7 junio, 2016

    Wow. Fue una historia… rara… es una lastima que ella muriera. Fue realmente tragico…

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